lunes, 15 de junio de 2009

Perder

Perder es quedar segundo. El tercero gana el bronce. Obligarse a felicitar al rival cuando no te sale. Hacerle los coros al cantante de moda. Escuchar al necio porque es suyo el micrófono. Guardar las apariencias y las opiniones. Comerse todo lo del plato. Beber mucho alcohol. Jugarse la vida de otros. Burlarse de otros. Compararse con otros.
Perder es vivir despacio para no gastarse. Dar la razón al jefe. Pedir permiso. Disculparse. Arrastrarse.
Perder es contemplar desde abajo la montaña. La fiesta de adentro, desde fuera. O fuera, desde dentro.
Es lamentarse. Es culpar a la suerte. Es culpar al destino. Es culpar al vecino. Es culpar.
Hay gente que dice: "Yo sé perder".
Ya.
Si sabes perder no lo dices. Casi nadie sabe.
Eso es como decir: "Yo controlo con las drogas" o "ponme la penúltima que me voy a dormir temprano".
Perder es envidiar, mentir, odiar, abusar, tener celos y maltratar.
Perder es despreciar lo que no podemos alcanzar, pero quisiéramos.
Perder es pretender ignorar a quien te importa.
Perder es engañarte para no sufrir.
Perder no es ir detrás.
Es no poder ir.

sábado, 23 de mayo de 2009

Hora es


Es hora ya, princesita dormida
de los ojitos tristes
y los serenos pasos.
Estrellita paciente,
esa flor indolente
de la terca prudencia.
Siempre adorada.
La esperada.
Hora es.
No lo ves?
El mundo mira.


Es hora ya, sardinita perdida
en un lago de cisnes
de patosas manos.
Y de sapos, de gusanos...
De éste charco demente
que no tiene clemencia,
de la clase decente
tú seras la excelencia.
Corazonada.
Mi bien hallada!
Hora es.
No lo ves?
El mundo gira.

Es tiempo ya, señorita querida
de que no te despistes,
de que saques el barco,
de que tomes el mando.
De que seas consciente
y derroches tu esencia.
Navega prudente,
pero navega.
mi siempre amada.
Mi abanderada!
Tiempo es.
No lo ves?
Tu mundo, gira y mira.

Sept/26/2006

lunes, 18 de mayo de 2009

Partida

Y no dijo más, pues no podía.
Ni adiós.
Calló las palabras más bellas, las que tuercen la boca, las que incomodan los
ojos, las que rompen el alma.
Hizo un gesto de aprobación, arqueó las cejas y sonrió levemente.
Quedó allí, en el punto de partida de todas las cosas, respirando, orgulloso y triste,
pero en paz.
-Somos lo que hacemos en la vida- murmuró. Lo grandioso, lo grande y lo pequeño. Lo pequeño y lo minúsculo. El amor que damos y el que nos regalan. Todo eso somos, aunque, al fín, no somos nada-.
-Porque, por mucho que hagamos, es poco para pagar la cuenta- pensó.
Y se fué.